Los
hijos de un labrador estaban peleados. Este, a pesar de sus muchas
recomendaciones, no conseguía con sus argumentos hacerles cambiar de
actitud. Decidió que había que conseguirlo con la
práctica. Les exhortó a que le trajeran un haz de varas. Cuando hicieron
lo ordenado, les entregó primero las varas juntas y mandó que las
partieran. Aunque se esforzaron no pudieron; a continuación,
desató el haz y les dio las varas una a una. Al poderlas romper así
fácilmente dijo: "Pues bien, hijos, también vosotros, si conseguís tener
armonía seréis invencibles ante vuestros enemigos, pero si
os peleáis, seréis una presa fácil". La fábula muestra que tan superior
en fuerza es la concordia como fácil de vencer es la discordia. La hermandad es el mayor bien de los hombres; siempre nos elevará a las alturas.
Jóvenes estudiantes bienvenidos a la Unidad Educativa “26 de
Febrero” nunca desmayen en sus estudios porque ustedes son el futuro de la
Patria.
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