viernes, 30 de enero de 2015
martes, 27 de enero de 2015
Verboide
Verboide
Los verboides son las formas no
personales del verbo
cuando este ha adquirido un valor ya no de acción, sino más bien actuando como
un sustantivo, en el caso del infinitivo, como un adjetivo en el participio
o ya sea como un adverbio (gerundio). Generalmente no posee otras flexiones comunes en
un verbo, como modo, aspecto, número o género. Un verboide, por ende, funge
simultáneamente como un verbo y como alguna otra parte de la frase, dándole una
forma más breve, sirviendo como una frase independiente, o como una oración
subordinada.
Infinitivo
El infinitivo
es un derivado verbal en la que no se distingue la persona ni el número (en
español, tampoco distingue tiempo; aunque sí en algunas lenguas como en griego
clásico). Es una forma no conjugada, es decir que no varía. Como es una
forma invariable a la que no puede afectar ningún cambio circunstancial,
tradicionalmente, y desde un punto de vista nocional, se le ha asignado el
significado potencial de la acción, expresada por el lexema verbal. Así
la entrada en el diccionario del significado de los verbos se realiza mediante
el infinitivo. El infinitivo en castellano adopta tres posibles sufijos que
permiten conocer el modelo de conjugación del verbo. La terminación -ar para
los verbos de la primera conjugación que siguen el modelo de amar; la
segunda conjugación es la de los verbos cuyo infinitivo acaba en -er (temer);
finalmente la terminación en -ir (partir) señala los verbos de la
tercera conjugación. Presenta dos formas: la simple (amar, ser, salir) y
la compuesta (haber amado, haber sido, haber salido).
El infinitivo puede presentarse formando parte de
una perífrasis verbal, en ese caso es el que aporta
el significado y los valores sintácticos de la perífrasis. Por ejemplo en la
oración Tenéis que estudiar la lección, el verbo estudiar es
transitivo y lleva objeto directo la lección. Pero en Tenéis que ser
puntuales, el viernes a las diez, el verboide ser lleva atributo puntuales.
En los casos que no forma una perífrasis el
infinitivo suele funcionar como un sustantivo o bien como verbo en determinadas
oraciones subordinadas. Puede llevar artículo: El saber no ocupa lugar.
En algunos casos su uso ha dado lugar a que adquiera el morfema de
número: el deber, los deberes. Y realiza las funciones propias
del sustantivo: Me gusta viajar, en este caso viajar es el sujeto
de gusta. En Desean verlo, verlo es el objeto directo de desean.
Con preposición puede ser complemento circunstancial, complemento de régimen
verbal, complemento del nombre... Hay que considerar que aunque se comporte
sintácticamente como un sustantivo puede aparecer con complementos propios del
verbo, así en la frase: Me interesa conocerlos, los es objeto
directo de conocer, que a su vez actúa como el sujeto de interesa.
En oraciones subordinadas, generalmente cuando el
verbo coincide con el de la proposición principal, puede apararecer funcionando
como el verbo. En Venimos para verte, supone el mismo sujeto para verte
que para venimos, ya que si cambiamos el sujeto de la subordinada
tenemos: Venimos para que nos vean. A veces encontramos un infinitivo
con un pronombre sujeto: El apoyar tú la propuesta me satisface (ejemplo
de la Gramática de la Lengua Española de Emilio Alarcos Llorach), en este caso tú
sólo puede ser sujeto de apoyar.
Ejemplos
Ejemplos de verboides en Infinitivo (ar, er, ir):
1.- amar2.- llamar
3.- cargar
4.- temer
5.- partir
6.- parir
7.- comer
8.- coger
9.- roer
10.- joder
11.- oler
12.- Moler
viernes, 16 de enero de 2015
Los conectores
Los conectores son elementos que unen cosas, ideas, palabras o frases entre sí. Por ejemplo “el pasillo conecta el dormitorio con el cuarto de baño”. “mi mete está permanentemente conectada a tu recuerdo”. Los conectores lingüísticos son palabras o frases cortas, destinadas a enlazar palabras, oraciones
o párrafos para otorgarle significación contextual. Si no usáramos
conectores no podríamos relacionar datos o hechos, y el texto carecería
de claridad. Si decimos: “Juan salió de compras
con Patricia y María”. “María se mudó de ciudad”. “Patricia vive con
María”. “Juan compró un boleto de avión”. Juan visitó a Patricia y
María” no tiene el mismo sentido que el siguiente texto que se vale de
conectores: “María se mudó de ciudad, y ahora Patricia vive con María,
entonces, Juan compró un boleto de avión y visitó a ambas, y luego todos
salieron de compras”.
Su función es establecer entre dichas palabras, frases o párrafos similitudes, diferencias, relaciones causales, ejemplificar o añadir datos, para dar a un texto coherencia, en su encadenamiento secuencial o lógico.
Si usamos los conectores: “más tarde”, “antes de”, “luego”, “simultáneamente con”, “años después”, “con el transcurrir del tiempo”, etcétera, estamos haciendo una vinculación temporal. Los conectores “y”, “e”, “también” o “además”, expresan unión de conceptos o frases. Para señalar causas utilizamos los siguientes conectores: “por esa razón”, “a causa de”, “a raíz de” o “por ello”. Las consecuencias se expresan con: “entonces”, “por lo tanto” o “consecuentemente”; la oposición utiliza: “pero”, “sin embargo”, “no obstante”, “aunque”. El orden entre palabras o frases se establece por medio de: “primero”, “en segundo término”, entre otros. La ejemplificación con: “por ejemplo” o “es decir”; la semejanza con: “así”, “de tal modo”, “de igual forma”, y la conclusión: “en resumen”, “finalmente”, etcétera.
Se utilizan mucho los conectores de ideas en los mapas conceptuales, donde los conceptos unidos con flechas direccionales, contienen en esas flechas la indicación con palabras, a través de los conectores de la relación que se establece entre cada término.
Su función es establecer entre dichas palabras, frases o párrafos similitudes, diferencias, relaciones causales, ejemplificar o añadir datos, para dar a un texto coherencia, en su encadenamiento secuencial o lógico.
Si usamos los conectores: “más tarde”, “antes de”, “luego”, “simultáneamente con”, “años después”, “con el transcurrir del tiempo”, etcétera, estamos haciendo una vinculación temporal. Los conectores “y”, “e”, “también” o “además”, expresan unión de conceptos o frases. Para señalar causas utilizamos los siguientes conectores: “por esa razón”, “a causa de”, “a raíz de” o “por ello”. Las consecuencias se expresan con: “entonces”, “por lo tanto” o “consecuentemente”; la oposición utiliza: “pero”, “sin embargo”, “no obstante”, “aunque”. El orden entre palabras o frases se establece por medio de: “primero”, “en segundo término”, entre otros. La ejemplificación con: “por ejemplo” o “es decir”; la semejanza con: “así”, “de tal modo”, “de igual forma”, y la conclusión: “en resumen”, “finalmente”, etcétera.
Se utilizan mucho los conectores de ideas en los mapas conceptuales, donde los conceptos unidos con flechas direccionales, contienen en esas flechas la indicación con palabras, a través de los conectores de la relación que se establece entre cada término.
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